miércoles, 28 de mayo de 2008
x la radio
.......No hay un país donde la contradicción entre tecnología y tradición destaque con la fuerza con la que sucede en Japón. En Japón, hay un fenómeno casi exclusivo aunque por su cualidad viral es posible que se contagie a otras parted del mundo: el fenómeno de los jóvenes invisibles, los HIKIKOMORI. Los apartados. Casi un 10 % de los adolescentes japoneses sufre el síndrome de aislamiento tecnológico e hipercomunicación, al mismo tiempo. Estos jóvenes se encierran en sus cuartos y no se comunican con padres ni amigos. Sólo mediante sus computadoras o con la consola de videojuegos. “Cerca” es el nuevo “lejos”, y el miedo al otro, la incertidumbre del cara a cara, se convierte en su política interna. Nos obliga a repensar la agorafobia. Y nos obliga a repensar la distancia entre lo que es el espacio público y el espacio privado. Los adolescentes han perdido la capacidad de hablar cara a cara. Ya no pasan tanto tiempo hablando con amigos, con padres, compañeros. El entretenimiento y la diversión instantáneas reemplazan la clase de experiencia humana a la que estamos acostumbrados. Pongamos la siguiente metáfora medieval para entender todo esto, la “teoría angelical”: en la Edad Media, los ángeles buenos son invisibles. Cuidan de ti desde tu espalda. Los ángeles malos cobran carta de presencia, se hacen evidentes, te cambian las cosas de sitio, te fastidian. Entonces lo mismo pasa con las tecnologías. Cuando lo que brilla es la tecnología en sí misma, la gente se hace transparente y desaparece. Cuando la tecnología es buena, comunica a personas y ella misma desaparece y se hace transparente. Cuanto mayor es la presencia de la tecnología, y cuando tecnología se convierte en fin y no en medio, entonces es cuando tenemos un grave problema..... Javier Bustamente –asia digital
