jueves, 29 de mayo de 2008

al estómago

... Sentía cerca la provocación del olvido y de la separación de una vez por todas, de romper ya cualquier forma de comunicación, de entender que una vez que tomara ese avión, cualquier esfuerzo por enmendar todas esas noches de nostalgia y añoranza quedarían casi definitivamente empaquetadas en un lugar similar al que ocupan los objetos que había ido acumulando a lo largo de todos estos años, y que ahora descansan en alguna estantería sin recibir atención de nadie porque su dueña, quien podría darles sentido, estaba lejos.
Sabía que un salto como aquel pondría fin a tanta fantasía.
Sin embargo, tras presenciar algunas de las escenas que la realidad la brindaba en forma de puñetazo reduce-almas, y de medir su impotencia en un paraje ajeno pero no por ello menos real, optó por seguir acurrucándose en sus sueños y en los mejores recuerdos que guardaba de El Otro. Una vez se hubo comprado el billete de avión que determinaría su partida en apenas diez días, no pudo verlo más claro, y se lanzó a la aventura. En pocas horas recorrió varios cientos de kilómetros. Al llegar a la costa, lo esperó con las rodillas temblando y la boca seca. Sabía que se estaban despertando las mariposas en sus tripas. Pasaron 3 días y 3 noches completamente juntos. Ni siquiera pudieron dormir. No sabían como colocar tantas ganas en tan poco tiempo. Cambió una realidad sembrada de rutinas innecesarias pero inevitables por tres días de conversación inagotable, donde ningún historial de desencuentros ni resentimientos se cruzó para arruinar los minutos. Todas esas horas sintió el verdadero peso de su cuerpo sobre el suelo. Se podía oir hasta la tierra abrirse bajo sus pies, y pudo cerrar, aunque sólo fuera temporalmente, aquel teatro de obras obsoletas y de proyectos inalcanzables. Y luego se fue. Pero se llevó el teatro consigo. Ahora se entretiene intercambiando personajes. Le pone al lobo un collar y se lo lleva de paseo. Lo alimenta sin darse cuenta de que cualquier día el lobo se levantará con más hambre de lo normal y se la merendará. Y entonces sí que se habrá acabado la función hasta nuevo aviso...